domingo, 27 de junio de 2010

La noche eterna


El sol se acuesta en la cama del horizonte,
el cielo se oscurece lentamente,
la luna despierta iluminando los corazones rotos
mientras la espesa niebla alimenta los pulmones de los espíritus nocturnos.
Los cuervos duermen mientras los lobos aullan en las montañas solitarias,
los fantasmas vagan en los mausoleos de un cementerio.
Es la noche materna, nuestra noche eterna;
principio de las tinieblas y del tiempo,
de la libertad de un sendero perpetuo donde descansan las almas cansadas de vivir,
vivir tras los caprichos de un mundo maldito.
Es la noche materna, nuestra noche eterna;
un momento donde nuestras almas obtienen la paz
y los corazones adsorben un poco de paciencia piadosa.
Donde el monstruo besa a la bella
y las miserias se vuelven riquezas;
es la noche materna, nuestra noche eterna.

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