jueves, 1 de marzo de 2012

Huida.


Permiteme llorar en la oscuridad,
suspirar en la soledad,
ver como muero en vida,
como mi corazón no sigue junto a mi alma.

Fui lo más fiel que pude en esperarte,
en conquistarte a tu regreso,
o posiblemente ser valiente,
ante un nefasto rechazo.

Creo que nunca pude amar tan fuerte,
como te ame a ti;
cada instante, cada lagrima,
cada palpito, cada mirada;
me dejaste sin alma.

Llévate mi corazón, déjame moribunda,
huye de mi, de mi pasión desenfrenada;
de mis ganas de ti, de mi sed erótica por ti,
de mi idea loca de adorarte compulsivamente.

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