domingo, 25 de noviembre de 2012

La ninfa de agua

En el fondo de los más profundos océanos resurgió una vez una tímida y soñadora ninfa de agua,  juro a si misma haber recobrado fuerza y espíritu, motivos para vivir y seguir adelante. 
Un día inusual, llego a su vida un nuevo sentimiento donde la hizo perder el control de su destino; creyó ciegamente en él, se desvivió día y noche por luchar y llegar a ser la más amada de todas las ninfas tal y como cada palabra que llego a su oído por el ser que la cortejaba. 

Solo eran palabras vagas no sentidas por su interlocutor, solo fue un vil juego y la ninfa creyó que era amor. 
Lloro cada día, cada noche, cada lágrima llegó a los ríos, lagunas, mares, llenando de dolor cada espacio vacio existente. 
Los días se tornaron largos, el sol de la esperanza se oculto entre inmensas nubes de tristeza, las rosas y demás flores de las montañas se marchitaban por el más puro de los venenos de la traición; el olvido y la soledad dejaron inerte en sobre el suelo a la devastada deidad. 
El dolor fue tan inmenso que simplemente desapareció ante la vista de todos su presencia por mucho tiempo, surgió tormentas en los océanos y sucesiva calma. 

La ninfa del agua que fue desflorada sin ser tocada, fue deshonrada en el viento cruel de los pensamientos de un impuro ser. 
Algún día podrá liberarse del dolor que hoy la esclaviza y la adormece, que no le permite renacer, no le permite volver a empezar con la fuerza que había adquirido un tiempo atrás, solo basto unos meses con un falso sentir para destruir toda la fuerza adquirido en muchos años, la ninfa algún día resurgirá y reinara nuevamente los océanos, en cada unos de ellos; con la fuerza de su pasión y su energía amorosa y calmante.

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