jueves, 1 de marzo de 2012

Lobo.


Nadie sabe de soledades como el lobo,
nadie sabe de oscuridades como el lobo,
nadie sabe de sentir el inmeso frio invernal como el lobo,
nadie sabe el sentir el pecaminoso placer de devorar las presas como el lobo.

El que al caer la anoche aulla la luna,
quien la ama con fervor a pesar de la distancia,
esa luz pálida y fría que envuelve su pelaje,
y que ilumina el sendero bajo sus poderosas garras.

La soledad no es más que un pacto de su amor fiel por la hermosa luna distante,
una soledad que al parecer al lobo no le molesta,
cada noche se escucha su canto de amor triste y desgarrador de aullidos apasionantes,
apasionantes de fidelidad, amor y deseo.

No hay tormenta,
no hay invierno,
no hay oscuridad,
no hay bestia,
que haga rendir al lobo.

Presas que caen ante el deseo carnal del lobo,
no crean que lo satisfacen;
el siempre buscara más y más,
solo para saciar su hambre,
un hambre que no se puede calmar de por si
solo la inmensa y blanca luna lo podría lograr.

Mis Ojos


Mis ojos ven tus acciones,
que se transforman en traición;
mis ojos ven pérdidas,
que evolucionan en añoranzas.

Mis ojos ven la traición,
y lo convierto en odio;
mis ojos ven dolor,
y yo lo vuelvo en rencor.

Mis ojos ven la soledad,
mientras aparece la nostalgia;
mis ojos ven noche
y la oscuridad reina el lugar.

Mis ojos ven la luna,
en su infinita soledad;
mis ojos ven la realidad,
de que jamás volverás.

Una amante del dolor.




Al pasar del tiempo solo puedo admitir una cosa;
soy una amante de dolor,
de las lagrimas, del sufrimiento,
de la tristeza, de la nostalgia.

Me senté en un banco abandonado de la paciencia
solamente a esperarte a ti,
Oh dueño de mis más puros y bellos sentimientos,
con el corazón ardiente en ti y mi alma viva en los más luminosos colores;
con la esperanza activa en volverte a ver,
sin dejar de lado que siempre me motive a demostrarte todo mi afecto.

Ven a mi, niegame;
ignorame, pideme suplicas,
insultame, dejame;
total... Soy una amante de dolor;
del dolor por esperarte tanto tiempo en vano.

Soy una amante del dolor,
por dejar todo pasar, de serle fiel a la soledad;
de hacerle caso a la esperanza tonta,
de engañar a mi corazón con tantas ilusiones.

Soy una masoquista sin remedio,
o tal vez una poeta enamorada perdidamente de ti;
no lo se...
Lo unico que se, es que mi amor fue puro, grande y hermoso;
no creo sentirlo por nadie más, me dejaste sin alma;
sin deseos, sin amor;
por ser tan ilusa de volverme...
Una amante del dolor.

Huida.


Permiteme llorar en la oscuridad,
suspirar en la soledad,
ver como muero en vida,
como mi corazón no sigue junto a mi alma.

Fui lo más fiel que pude en esperarte,
en conquistarte a tu regreso,
o posiblemente ser valiente,
ante un nefasto rechazo.

Creo que nunca pude amar tan fuerte,
como te ame a ti;
cada instante, cada lagrima,
cada palpito, cada mirada;
me dejaste sin alma.

Llévate mi corazón, déjame moribunda,
huye de mi, de mi pasión desenfrenada;
de mis ganas de ti, de mi sed erótica por ti,
de mi idea loca de adorarte compulsivamente.